Las personas que siempre llegan pronto no son solo organizadas sino que crecieron en un entorno donde llegar tarde tenía consecuencias
Hay un mal generalizado en la sociedad actual que se ha intentado normalizar, pero que no deja de ser una falta de respeto hacia los demás. Se trata de la impuntualidad. El ritmo frenético del día a día, el transporte público abarrotado o el estrés constante han servido como excusa para justificar este comportamiento que, a juicio de los expertos, rara vez tiene una justificación real. Muchas personas llegan tarde porque calculan mal, porque son dejadas o porque pecan de optimismo pensando que llegarán antes de lo que realmente pueden.