Seguridad, sí, pero sin renunciar a nuestros derechos
En medio de la creciente preocupación por la inseguridad, es comprensible que surjan propuestas cada vez más drásticas para combatir el crimen. Sin embargo, hay líneas que una democracia no puede cruzar sin ponerse en riesgo a sí misma.
Se ha planteado recientemente la posibilidad de permitir allanamientos sin orden judicial. La premisa parece sencilla: actuar más rápido para enfrentar la delincuencia. Sin embargo, detrás de esa idea hay una pregunta mucho más profunda: ¿estamos dispuestos...