Por qué nunca deberías usar esta frase cuando intentas consolar a alguien, según la psicología
La tristeza forma parte de nuestra vida. Es una emoción que, con suerte, no sentimos todos los días, pero que cuando llega su impacto es mucho mayor que el de otro tipo de emociones. Nos enseña a apreciar los buenos momentos y a reconectar con nosotros mismos. También nos sirve para darnos cuenta de en quién podemos apoyarnos. En muchas ocasiones la única forma de hacer frente a este sentimiento es hablándolo y sintiéndonos escuchados.
Cuando te toca estar en el otro lado de la historia...