Cuando Egipto se secó
La sabana se ve salpicada de nutridas manadas de gigantescos antílopes eland, elegantes órix e imnúmerables ñúes azules que pastan bajo la atenta mirada de un grupo de leones cuyas hembras cazadoras parecen sopesar si acosar a sus presas o si encaminarse a los cañaverales de papiro del cercano y perezoso brazo del Nilo que se adentra en la meseta para tentar al rebaño de búfalos que abreva en sus aguas. Entonces, una de las leonas se pone en alerta, pues, lejos, en el horizonte, se puede ver a unas jirafas...