La victoria que Putin nunca podrá arrebatarnos
La guerra que debía terminar en semanas cumple esta semana su cuarto aniversario. 1.461 días que nadie calculó, porque nadie pudo adivinar la resistencia de un pueblo que el mundo daba por perdido, ni la revolución silenciosa de un nuevo modelo de guerra de drones que igualó al débil con el fuerte, y tampoco la solidaridad de un continente europeo que muchos creían incapacitado para actuar con unidad, pero que demostró tal firmeza que ha dado la victoria moral a Occidente. Putin contaba con una victoria rápida.