Ya es hora: que la educación vial sea prioridad nacional
No he sabido qué escribirle. Ninguna fórmula de condolencia alcanza para expresar lo que siento, y sé que palabra alguna podrá consolar a María, quien la noche del domingo 22 de febrero perdió a su hija porque un conductor borracho embistió el carro en el que viajaba. Ni siquiera la solidaridad de los amigos logra aliviar ese dolor ni llenar el vacío.
Intento ponerme en sus zapatos y se me estruja el corazón. ¡Cuánta ilusión despierta un hijo o una hija! Depositarios de nuestro amor, cada...