El peligro de un periodismo que empuja los hechos
El periodismo no está para fabricar escenarios. No está para sugerir trampas, ni para empujar a una fuente hacia un desenlace conveniente, ni para sembrar una acusación y luego amplificarla como si hubiera brotado sola. Está para investigar, verificar, contrastar y publicar con responsabilidad. Cuando cruza esa línea y empieza a intervenir en el hecho que cubre, se convierte en instrumento de otros intereses, muchas veces ocultos.
El problema no es nuevo, pero hoy se expone con una claridad incómoda.