Ucraniana lucha por mantener vivo a su esposo con ELA en medio de apagones por ataques rusos
Cherníhiv, Ucrania. En un apartamento del norte de Cherníhiv, cada corte de electricidad es una carrera contra el tiempo. Cuando la ciudad queda a oscuras, Olena Grigorenko corre hacia la cama de su esposo para conectar las baterías del respirador artificial que lo mantiene con vida.
Anatoli Kuchinski, de 62 años, está completamente paralizado y depende las 24 horas de un respirador amarillo y azul.
Padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa cuya esperanza de vida suele ser de hasta cinco años.