Nadie quiere un tractor…(ni amarillo siquiera)
Los tractores que tomaron Madrid son resultado de décadas de políticas agrarias que han erosionado la viabilidad del sector. Lo malo de la intervención, es que el productor se olvida de las reglas del mercado y se concentra en la maximización de la subvención. Y cuando cambian las reglas del juego, el productor no está preparado para competir, el mercado está intervenido y los incentivos públicos se vuelven perversos.
El campo vive una peligrosa esquizofrenia. Mientras los titulares macroeconómicos...