El arte español, un poder que resistió a los Bonaparte
El arte consta de un poder silencioso pero incisivo. Capaz de cambiar la historia. Al menos, de condicionarla, de servir de impacto. Todavía hoy todo aquel que se planta frente a «Los fusilamientos» de Goya, que cuelga de las paredes del Prado entre tantas otras verdades pictóricas, siente ese simbolismo de denuncia, de barbarie frente al inocente. Percibe esa sensación de la violencia militar frente a un pueblo maltratado: qué imagen, por cierto, tan impasible al paso del tiempo. Una carga visual...