Doña Laura Fernández, dese su lugar
En medio del realismo mágico que destila hoy la política costarricense, no nos debería extrañar que, a menos de tres meses de (¿asumir?) el poder, la presidenta electa haya retomado su anterior puesto en el gobierno (¿saliente?).
Doña Laura Fernández luce ahora, monda y lironda, el pin que el mandatario, Rodrigo Chaves, le colocó en la solapa, tras nombrarla ministra de la Presidencia. La designación se anunció en un acto público celebrado tres días después de las votaciones.
Tan inédita y surrealista ceremonia no parece casual.