Merz, entre la ambición reformista y el desgaste prematuro del poder
Friedrich Merz llegó a la Cancillería con la ambición explícita de corregir rumbos y acelerar reformas. Siete meses después, el canciller se encuentra en una posición incómoda, atrapado entre un balance de gestión todavía incompleto, una coalición frágil y un desgaste político que ha llegado antes de lo previsto. Él mismo lo admitió sin rodeos el pasado 8 de diciembre al hacer balance de sus primeros meses de mandato en una intervención televisiva ante el público: “No estoy satisfecho con lo que hemos conseguido hasta ahora”.