La fiesta que no viví
Encuentro la carta de mi papá. Siento el papel y sus pliegues. Las letras, escritas a máquina, son también vestigio de otra época, en la que el papel marcaba otros ritmos. No recordaba haberla guardado y fue muy recientemente que volvió a la vida. Al sostenerla en mis manos, se cuela por entre las líneas la pasión de mi papá por la política, esa pasión que lo ha acompañado durante toda la vida.
La leo varias veces. De pie. Dice: “La campaña política cada vez se calienta más y, en ocasiones es imposible...