La realidad es política
Como todo suceso intempestivo y radical, las tragedias de Adamuz y Gelida han sumido a España en una experiencia inevitable, que es la del instante preciso en el que la realidad irrumpe y desmiente con hechos la autosuficiencia del poder. En ese momento, lo que queda al descubierto no es solo una cadena de errores, sino una forma de gobernar que ha olvidado que existen ámbitos ajenos a la voluntad política. La infraestructura, entendida como realidad autónoma del gobernante y su voluntad, reclama...