«Polloliebre»: no hay villanos en el monte belga
Que «animación» y «animal» compartan raíz semántica, proveniente del vocablo latino de alma, «anima», puede explicar por qué la cartelera que opta por el dibujo tiene predilección por los seres no humanos. Sin embargo, que los encantadores habitantes del bosque hablen en francés no es tan usual.
Benjamin Mousquet ha llegado para demostrar que la animación francófona existe y, además, triunfa. La segunda parte de su saga «Polloliebre», basada en varias novelas gráficas, llega a España tras un fructífero otoño galo.