La destrucción del paseo marítimo de Matalascañas pregona el riesgo para todo lo construido a pie de playa en Andalucía
La manga ancha de hace unas décadas con la playa de Doñana choca ahora con una crecida del océano que el Gobierno sólo ve solucionable retranqueando la primera línea urbanizada para ganar espacio
Matalascañas, la ciudad intermitente
La borrasca Francis ha dejado en su reciente paso por Andalucía un aviso en forma de destrucción: ha devorado buena parte del paseo marítimo de Matalascañas, enclave perteneciente al municipio onubense de Almonte y que es el núcleo urbano más cercano a Doñana.