Se inspiró en un santo y creó una bebida para los "maestros de la caza": el origen de Jägermeister
Huberto era un cazador despiadado. Sin escrúpulos. Pero un día algo cambió su mirada con respecto a la naturaleza. Durante una de sus jornadas de caza aseguró haber visto un ciervo blanco majestuoso. En el medio de su cornamenta había una cruz con un destello enceguecedor. Desde ese encuentro, él dejó de cazar y se unió a la iglesia como misionero. Hoy es conocido como San Huberto, patrono de los cazadores. Y su historia inspiró la creación de una de las bebidas alcohólicas más conocidas del mundo.