En 2001, Bear Grylls le compró a su esposa una isla en Gales y una casa flotante por menos de US$ 300.000: “Nos costó menos que un departamento”
Bear Grylls y su esposa, Shara, buscaban una vivienda en Londres en 2001, pero los elevados precios del mercado inmobiliario los llevaron a considerar una alternativa más cerca de la naturaleza. En lugar de gastar US$288.000 en un departamento, el aventurero británico compró una casa flotante en el río Támesis y una isla privadaen Gales por menos de US$300.000. La decisión marcó el inicio de un proyecto familiar que transformó una propiedad abandonada en un refugio alejado de la ciudad.
La isla, llamada St.