La peor Costa Rica posible
Reconozco que, a veces, me acosan imágenes de pesadilla; otras, recupero fragmentos de un pasado reciente, fulguraciones de una Costa Rica sin miedo o, al menos, sin temor ante quienes gobiernan. Leibniz formuló, a propósito de esto, que “es necesario que los males sean posibles, pero es contingente que los males sean necesarios”.
Sabemos que a los gobiernos autoritarios les viene bien el caos y la sensación de peligro permanente. Más aún, la fascinación del oficialismo por la humillación...