Alcaraz se une al show de la noche neoyorquina, derrota a Faria y se cuela en la tercera ronda del US Open
El turno de noche del US Open es puro espectáculo: luces, el DJ pinchando clásicos a todo trapo, los cocktails o la señora que atrapa una bola que va a la grada y se pone como loca de contenta porque se la puede llevar a casa. Hay ruido, mucho ruido, demasiado para un deporte que se suele jugar en silencio. Es como un concierto de rock, pero los protagonistas de verdad llevan raquetas en lugar de guitarras, y pocos solistas encajan tan bien en este show como Carlos Alcaraz, triunfal en su partido...