La primera huelga contra un robot: ya no automatiza tareas, imita al trabajador
En 1811, los luditas ingleses destrozaban telares mecánicos convencidos de que la máquina les robaría el sustento. La economía lleva dos siglos repitiéndoles que se equivocaban: la tecnología destruye empleos, cierto, pero crea otros nuevos y más productivos. Siglo y medio después de aquellos telares, Isaac Asimov imaginó en «Yo, robot» tres leyes para impedir que el autómata dañara al ser humano. Ninguna previó, sin embargo, el daño que se debate esta semana en Ulsan.
Los 35.000 trabajadores...