Gerardo Espinosa Wellmann: finura y luminosidad, el arte de la cortesía
Gerardo Espinosa Wellmann suele decir que empezó a dibujar haciendo garabatos. Mientras leía, hablaba por teléfono o, lo que es más probable, pensaba en las musarañas, la mano se le iba trazando líneas sueltas en una hoja de papel. Las líneas sueltas configuraban pronto un motivo que, repetido, creaba un espacio propio, siempre en movimiento: una auténtica geometría de la imaginación, con sus reglas propias y un desarrollo preciso. La mano parecía dejar correr la línea. En realidad, el artista...