Koji Suzuki, el terror se escribe con J
Fue a finales de los años noventa del pasado siglo. El cine de terror que venía de Hollywood parecía atascado en unos cuantos tópicos, del thriller con infinitos psicópatas súper-inteligentes y eruditos al nuevo slasher juvenil posmodernista teñido de humor referencial. Pese algunos títulos memorables carecía en general de casi cualquier propiedad genuinamente terrorífica, más allá del susto ocasional. Lo sobrenatural brillaba prácticamente por su ausencia, y cuando hacía aparición era poco menos que meramente accesorio, falto de convicción.