Elogio de la mosca
Alguna vez, durante cuatro o cinco semanas, fui un nido de mosca. Esto ocurrió a mis diez años de edad, durante unas vacaciones junto a mis abuelos maternos, en una finca en San Carlos de Alajuela. Aquellos fueron días de madrugar y ordeñar vacas al lado de caballos manchados, terneros pequeños y tórsalos aún más pequeños.
El tórsalo es la versión latinoamericana de Alien: el extraterrestre de cabeza alargada que incuba sus embriones en el cuerpo de quienes tienen la mala suerte de cruzarse en su camino.