Este movimiento en la mesa se considera de mala educación, según los expertos, y no son los codos
Las normas de comportamiento en la mesa forman parte de ese aprendizaje casi invisible que se transmite de generación en generación. A menudo no cuestionamos su origen: simplemente sabemos que hay cosas que “no se hacen”. Algunas parecen anticuadas, otras estrictas en exceso. Sin embargo, muchas de ellas nacieron por razones prácticas y sociales que todavía hoy influyen en nuestra manera de compartir la mesa.
Durante siglos, la etiqueta ha servido como un código común para facilitar la convivencia.