Contra natura
El origen de la enfermedad global de estas sociedades es la desconexión con la naturaleza. Es malo pasar la mayor parte de nuestro tiempo en interiores con luz artificial. Es tremendo no poder guiarse con ese sol que regularía nuestro ritmo vital. Nos acostamos a cualquier hora, después de montones viendo pantallas caníbales que nos corroen la vista y el oído, y nos levantamos cuando manda el reloj, para muchos de noche todavía. Y no, no oímos al gallo, vuelve a increpar la alarma del móvil insensible ante nuestro insólito cansancio.