Pat Smythe y Brigitte Schockaert o cómo acabar con los obstáculos
Durante décadas, el Salto de Obstáculos en los Juegos Olímpicos fue un ámbito estrictamente masculino. La equitación de alto nivel, asociada a la técnica, el riesgo y el control absoluto del caballo, permaneció vetada a las mujeres hasta mediados del siglo XX. Ese panorama cambió en 1956 con los Juegos de Melbourne. Las estrictas normas de cuarentena vigentes en Australia impidieron que las pruebas hípicas se celebraran allí y provocaron su traslado a Estocolmo. Aquella solución logística acabó convirtiéndose en un punto de inflexión...