Ser lo que somos
Domingo V del tiempo ordinario
Hoy el Señor nos habla sin rodeos, llamándonos por lo que ya somos en Él, y nos define. No hay margen para excusas ni espacio para respuestas ambiguas. Este evangelio, continuación del sermón de la montaña, no es una propuesta, sino una orden: ser lo que somos o no ser nada. Esta exigencia ha de resonar especialmente en los que un día sintieron la llamada a dejar todo por seguir a Cristo. Meditemos:
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra.