Qué desastre todo (o no)
Se instala en el ánimo colectivo una sensación de desastre permanente, cuya responsabilidad se adjudica automáticamente al gobierno. A veces con motivo, otras sin él; a veces con intención, otras sin pensar. A esa sensación contribuyen los voceros del desastre que llevan años alimentando de forma interesada ese ánimo catastrofista
El martes, en plena borrasca Leonardo, el tren que me llevaba a Sevilla no pudo completar su recorrido por suspenderse todo el tráfico ferroviario en la provincia.