Llevamos siglos queriendo ver cómo las enfermedades se movían en tiempo real. Los primeros pasos se están dando Valencia
La epidemiología es una ciencia con delay. Lo sabemos bien, lo aprendimos de la peor manera: desde que un patógeno empieza a moverse por una región hasta que recopilamos, analizamos e interpretamos los datos que nos permiten decir que una epidemia es incipiente, pasan semanas. Unas semanas que sería vitales para introducir medidas capaces de reducir su impacto y salvar muchas vidas.
Lo que pasa es que, hasta ahora, eso ha sido una quimera: las bacterias y los virus en suspensión son invisibles.