Los niños en Gaza se mueren de hambre. Pero vamos a dialogar
La gravedad de la situación exige medidas proporcionadas a la brutalidad israelí: ruptura de relaciones, sanciones multimillonarias, expulsión de cualquier organismo mundial y, por supuesto, boicot absoluto a la venta o compra de armas que vaya o provenga de los genocidas
“¡Bendito sea el Santo. Bendito sea!”, hace su llamamiento el jazán, y la congregación, iluminada, responde: “¡Bendito sea el Santo, Bendito por siempre!”. Ya acabada la Shajatit matutina por los muy religiosos judíos...