Un cerebro humano se conservó 4.000 años tras cocerse en su propio cráneo por el calor extremo
Restos humanos - Un seísmo seguido de un incendio creó un entorno hermético, rico en minerales y sin oxígeno, que evitó la degradación natural y transformó la materia en una masa cerosa estable
¿Cómo pudimos conservar y salvar el arte de España durante la Guerra Civil?
El cuerpo humano comienza a transformarse casi de inmediato tras la muerte. Los tejidos blandos, en particular, se degradan con rapidez por la acción combinada de bacterias, enzimas y microorganismos que habitan el propio organismo.