Masacre en San Valentín
Hace un par de días, el hueco que habita el traje presidencial se hizo presente en el centro de una reunión de mujeres del PSOE. No fue por casualidad. Él las convocó a todas a sentarse con él en una habitación vacía. Les pidió que posaran como floreros mientras llegaban las cámaras, para, mirándolas a los ojos, confirmarles que tiene el corazón partido por sus ex.
Les pidió que entendieran sus sentimientos de hombre al confiar en aquel hombre al que le dijo: «Pensaba que éramos amigos».