Este cuadro vale más que Mbappé
Imagina que, como cada mañana, te suena el despertador a las siete y cuarto, juras en moldavo, activas los datos del móvil y te empiezan a entrar frenéticamente wasaps y notificaciones hasta saturarte el terminal. No comprendes, no das crédito: estás muy dormido... Te lavas bien la cara, orinas con la puntería de Almeida tirando penales, te enjuagas las manos y, por si acaso, vuelves a lavarte la cara. Consultas de nuevo el teléfono: sí, «no puede ser», pero así es: resulta que el cuadro familiar...