El verano que Figo me mandó a El Corte Inglés
A principios de los años 90, mi entretenimiento infantil de verano consistía básicamente en hacer y ver deporte. Sin pueblo, sin Internet, piscina ni aire acondicionado, tampoco había muchas más opciones en la gran ciudad. El MARCA diario era un tesoro y el Tour de Francia, los Mundiales o Eurocopas, el mercado de fichajes, y por supuesto los cromos y las chapas, centraban mis intereses. Luego llegó la Guía MARCA, convertida en objeto de culto y de estudio en las interminables horas de siesta.